La distribución de una vivienda no solo define cómo se ve un espacio o qué tan cómodo resulta para sus habitantes. También puede influir en la manera en que las personas se desplazan durante una emergencia y en el riesgo asociado con muebles, objetos, vidrios, luminarias y otros elementos que podrían caer o bloquear una salida.
En México, donde la actividad sísmica hace necesaria una cultura permanente de prevención, revisar la ubicación del mobiliario y la forma en que se instalan ciertos objetos puede convertirse en una medida adicional para reducir riesgos dentro del hogar.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) incluye entre los accidentes personales asociados con un sismo la caída de libreros, muebles, objetos, vidrios y elementos de iluminación. Entre sus recomendaciones previas se encuentran mantener libres las salidas y los pasillos, asegurar los elementos que puedan caer y evitar colocar objetos pesados en las partes altas.
Desde el diseño de interiores, estas medidas pueden contemplarse al analizar las zonas de circulación, el mobiliario, los espacios de almacenamiento y los sistemas de instalación que requieren determinados elementos.
La seguridad también puede formar parte del proyecto de interiores
Una vivienda se diseña tomando en cuenta cómo se utilizará cada habitación, qué recorridos realizarán las personas y qué muebles, luminarias y objetos formarán parte de cada espacio.
Estas decisiones suelen relacionarse con la funcionalidad y la estética, pero también pueden ayudar a reducir algunos riesgos no estructurales. Un mueble mal ubicado podría interferir con una zona de paso; un objeto pesado colocado en altura podría caer; una pieza de vidrio podría romperse, y una luminaria o repisa mal instalada podría desprenderse durante un movimiento.
“Cuando diseñamos el interior de una vivienda, sabemos qué muebles habrá, dónde estarán y cómo se utilizará cada zona. En un país con actividad sísmica como México, esa información permite incorporar medidas de prevención desde el proyecto, como mantener despejados determinados recorridos, evitar concentrar objetos pesados en altura o especificar correctamente la instalación de piezas que requieren fijación”, señaló Aitor Viteri, arquitecto, interiorista y Director Académico de IDEQUO, Madrid Interior Design School.
El especialista añadió que estos aspectos pueden resolverse sin renunciar a la funcionalidad ni a la propuesta estética del espacio. La prevención, en este caso, no implica convertir una vivienda en un lugar rígido o poco atractivo, sino incorporar criterios de seguridad desde la etapa de planeación.
Cinco aspectos que conviene revisar dentro de casa
La organización de una vivienda cambia con el tiempo. Se agregan muebles, se transforma el uso de una habitación, se instala nuevo almacenamiento o se modifican las zonas donde las personas trabajan, descansan y circulan.
Por ese motivo, IDEQUO propone revisar periódicamente cinco aspectos que pueden influir en la seguridad del interior durante un sismo.
1. Los recorridos habituales
El primer paso consiste en observar cómo se conectan las habitaciones, los accesos y las salidas.
Esta revisión permite detectar muebles, adornos u objetos que interfieran con las zonas de paso. También ayuda a comprobar si los pasillos permanecen libres y si existe algún elemento que pueda dificultar el desplazamiento hacia una salida.
CENAPRED aconseja mantener despejados los pasillos y las salidas de obstáculos. Por ello, la distribución cotidiana debe considerar no solo la comodidad del recorrido, sino también la posibilidad de moverse por la vivienda en una situación de emergencia.
2. La altura a la que se guardan los objetos
El peso y la frecuencia de uso pueden orientar la organización de clósets, alacenas y otros sistemas de almacenamiento.
Las zonas bajas pueden reservarse para aquellos elementos que, por sus características, resulte conveniente mantener a menor altura. Esta decisión es especialmente relevante cuando se trata de objetos pesados o que podrían causar lesiones si llegaran a caer desde una posición elevada.
Organizar el almacenamiento de acuerdo con el peso de los objetos permite que la distribución responda tanto a las necesidades diarias como a una lógica de prevención.
3. La instalación de piezas suspendidas o de gran formato
Luminarias, espejos, repisas y determinados muebles requieren sistemas de instalación adecuados a sus dimensiones, su peso y el soporte sobre el que serán colocados.
No todos los muros, techos o superficies tienen las mismas características. Por eso, el diseño debe contemplar qué tipo de fijación necesita cada pieza y si el sistema elegido corresponde al material donde será instalado.
La correcta especificación de estos elementos puede contribuir a reducir el riesgo de desprendimientos. Sin embargo, la solución adecuada depende de las condiciones particulares del inmueble y de cada pieza.
4. La relación entre mobiliario y ventanas
La ubicación de camas, sillones, escritorios y otros muebles puede estudiarse considerando la presencia de ventanas, cristales y elementos susceptibles de romperse o desprenderse durante un movimiento.
CENAPRED sugiere alejarse de las ventanas y de los objetos que puedan caer durante un sismo. A partir de este criterio, el diseño de interiores puede analizar la relación entre las zonas de descanso o trabajo y las superficies de vidrio.
La intención no es eliminar las ventanas ni renunciar a la iluminación natural, sino valorar cómo se distribuye el mobiliario respecto a ellas y qué elementos se encuentran cerca.
5. Los cambios que ha tenido la vivienda
Añadir un mueble, transformar una habitación o incorporar un nuevo sistema de almacenamiento modifica la manera en que se utiliza un interior.
Por esta razón, conviene revisar periódicamente si los recorridos continúan libres y si la ubicación de los elementos sigue respondiendo a las necesidades actuales de la vivienda.
Una habitación que antes tenía espacio suficiente puede volverse más estrecha después de incorporar muebles o equipos. Del mismo modo, un pasillo puede quedar parcialmente bloqueado por objetos que se agregaron con el tiempo.
La prevención, por lo tanto, no debe considerarse una revisión única. También puede formar parte del mantenimiento periódico de la distribución del hogar.
El peso y las dimensiones influyen en las decisiones
Incorporar criterios de prevención en un proyecto requiere conocer las condiciones del inmueble y entender cómo se utilizará cada espacio.
El peso y las dimensiones de una pieza, el lugar que ocupará y la forma en que será instalada pueden influir en las decisiones que se tomen durante el desarrollo de un interior. Estos factores son relevantes para determinar si un mueble debe fijarse, dónde conviene instalarlo o qué tipo de soporte necesita.
La Federal Emergency Management Agency (FEMA) cuenta con una guía para vivienda que aborda el comportamiento de electrodomésticos, equipamiento, mobiliario y otros contenidos durante un terremoto.
El documento relaciona estos elementos con posibles riesgos de lesiones, pérdidas materiales e interrupciones en el uso de la vivienda. Esto refuerza la importancia de considerar el contenido de una casa como parte de la preparación ante un sismo, además de revisar la estructura del inmueble.
Qué puede atender el interiorismo y qué requiere otro especialista
Las medidas relacionadas con el mobiliario, la distribución y la instalación de ciertos objetos corresponden únicamente a una parte de la prevención dentro de una vivienda.
El interiorismo puede ayudar a identificar riesgos vinculados con recorridos bloqueados, muebles mal ubicados, objetos pesados en altura o piezas que necesitan una fijación adecuada. Sin embargo, no sustituye una evaluación estructural ni una revisión técnica del inmueble.
Determinar las condiciones de la estructura, evaluar daños después de un sismo o identificar las zonas de mayor seguridad requiere la intervención de profesionales especializados. CENAPRED recomienda establecer estos lugares preferentemente con la asesoría de un ingeniero civil o un arquitecto.
“Un proyecto de interiorismo debe analizarse más allá de su resultado visual, ya que hay que entender los materiales, sistemas de instalación, dimensiones y las características del inmueble para saber qué solución es adecuada en cada caso”, explicó Viteri.
El especialista señaló que este conocimiento permite trabajar con mayor criterio y reconocer cuándo un aspecto requiere la participación de otro profesional.
La distinción es importante: un proyecto de interiores puede abordar riesgos relacionados con los elementos que se encuentran dentro de la vivienda, pero no debe presentarse como una revisión estructural ni como un sustituto de la asesoría especializada.
Diseñar pensando en el uso real del espacio
Pensar en la seguridad desde el diseño amplía los criterios que intervienen al organizar una vivienda. Además de elegir colores, materiales, muebles e iluminación, es necesario comprender cómo se utiliza cada zona y qué cambios podría experimentar con el tiempo.
Para IDEQUO, este enfoque forma parte del criterio profesional de un interiorista. La preparación debe incluir conocimientos sobre materiales, sistemas de instalación, distribución, iluminación y uso del espacio.
También implica reconocer cuándo una decisión pertenece al ámbito del interiorismo y cuándo es necesario solicitar la intervención de otro especialista.
La utilidad de este análisis está en integrar la prevención a decisiones que de cualquier manera deben tomarse al desarrollar o modificar una vivienda. La ubicación de un librero, la altura de una alacena, la fijación de una repisa o la posición de una cama respecto a una ventana pueden revisarse sin perder de vista la estética y la funcionalidad del hogar.
Sobre IDEQUO
IDEQUO, Madrid Interior Design School es una escuela especializada en la formación profesional en interiorismo y decoración. Cuenta con más de 19 años de trayectoria y más de 6,000 alumnos formados.
Su propuesta está dirigida tanto a personas que comienzan desde cero como a profesionales que buscan actualizar sus competencias y desarrollar proyectos con estándares profesionales.
La escuela mantiene una alianza editorial con Hearst España vinculada a las cabeceras Nuevo Estilo y ELLE Decoration. También cuenta con convenios académicos en México con la Universidad Anáhuac, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Motolinía del Pedregal y el ISAD.
Con campus en Madrid y oficina comercial en Ciudad de México, su metodología integra criterio de diseño, aplicación transversal de inteligencia artificial y conexión con la industria.
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Fuente: PR
