La seguridad alimentaria comienza mucho antes de que un alimento llegue a la mesa. Detrás de cada producto existen personas, comunidades, cultivos y una cadena de trabajo que conecta al campo con las familias. Con esa perspectiva, Fundación PepsiCo México organizó una experiencia de voluntariado en las chinampas de Xochimilco para acercar a colaboradores y asistentes al origen de los alimentos.
La actividad “Voluntariado: Del Campo a la Mesa” permitió conocer de primera mano la labor de quienes trabajan la tierra y participar en distintas tareas agrícolas. La jornada también sirvió para mostrar cómo el cuidado de los cultivos, los recursos naturales y las comunidades forma parte de una visión más amplia sobre la seguridad alimentaria.
Del campo a la mesa, una experiencia en las chinampas
La iniciativa partió de una idea sencilla: comprender que los alimentos no aparecen de forma automática en los supermercados o en los hogares. Antes de llegar a la mesa, existe un proceso que comienza con quienes cultivan y producen, continúa con el acceso y la nutrición, y termina impactando a las familias y comunidades.
Durante la experiencia en las chinampas, los participantes pudieron observar el trabajo que existe detrás de los alimentos y reconocer la importancia de cuidar la tierra. Además de conocer el entorno, los voluntarios se integraron directamente en actividades relacionadas con el aprovechamiento de los recursos agrícolas.
Entre las labores realizadas estuvieron:
- Siembra de cultivos.
- Trasplante de plantas.
- Deshierbe de las áreas de trabajo.
- Preparación de composta para contribuir al cuidado de la tierra.
La experiencia permitió conectar las actividades de los voluntarios con el trabajo cotidiano de las personas que producen alimentos. De esta manera, el voluntariado corporativo dejó de ser únicamente una actividad práctica para convertirse en un espacio de aprendizaje sobre el campo y su relación con la alimentación.
PepsiCo busca convertir a sus colaboradores en agentes de cambio
Para Fundación PepsiCo México, llevar a los colaboradores de PepsiCo Alimentos México a una chinampa representa una manera de transformar su propósito en acciones concretas. El objetivo es que puedan acercarse a la causa de la seguridad alimentaria y participar activamente en iniciativas relacionadas con las comunidades.
“Un voluntariado no se trata únicamente de realizar una actividad. Se trata de estar presentes, conocer, escuchar, aprender y participar”, destacó Isaías Martínez, presidente de PepsiCo y de Fundación PepsiCo México.
El directivo añadió que la intención es que quienes participan se lleven una mayor conexión con el campo, las comunidades y las personas que hacen posible que los alimentos lleguen a las mesas.
La propuesta forma parte de una visión denominada “Del campo a la mesa y de la mesa a la comunidad”, que busca mostrar cómo la seguridad alimentaria se construye a lo largo de todo un proceso. En él participan productores, organizaciones, empresas, comunidades y consumidores.
Agrovita, Quaker Qrece y Hambre Cero
Fundación PepsiCo México impulsa distintos programas enfocados en las diversas dimensiones de la seguridad alimentaria. Entre ellos se encuentran Agrovita, Quaker Qrece y Hambre Cero.
Cada iniciativa aborda una parte diferente del problema:
- Agrovita impulsa el desarrollo de pequeños productores mediante agricultura regenerativa y acceso a mercados.
- Quaker Qrece fortalece la nutrición y el desarrollo de niñas y niños de entre 2 y 5 años con desnutrición leve y moderada, a través de un modelo integral.
- Hambre Cero amplía el acceso a alimentos y agua para comunidades vulnerables.
En conjunto, estos programas buscan atender tanto la producción como el acceso a los alimentos, la nutrición y el desarrollo de las comunidades. El voluntariado en Xochimilco se integra en esa perspectiva al acercar a los participantes al punto donde comienza la cadena alimentaria.
Una inversión social de más de 35 millones de dólares
Desde 2012, Fundación PepsiCo México ha invertido 35.9 millones de dólares en iniciativas sociales y ha beneficiado a más de 6.9 millones de personas. Sus esfuerzos se concentran en fortalecer la seguridad alimentaria y apoyar el desarrollo de comunidades.
La fundación trabaja con organizaciones de la sociedad civil, gobiernos y aliados comunitarios. También moviliza a los colaboradores de PepsiCo México mediante programas de voluntariado corporativo, con la intención de ampliar su impacto en las comunidades donde la compañía tiene presencia.
La organización define su visión con una frase: “sembrar futuro, cultivar sueños y cosechar sonrisas”. Bajo este enfoque, las actividades en el campo buscan generar una relación más cercana entre las personas, los alimentos y quienes hacen posible su producción.
PepsiCo Alimentos México y su presencia en el país
PepsiCo México es una de las compañías de productos de consumo más grandes del país y forma parte del sector mundial de alimentos y bebidas. Su cartera incluye 22 marcas reconocidas, entre ellas Sabritas, Gamesa, Quaker, Mafer, Pepsi, Gatorade y Sonric’s.
La empresa señala que cuenta con más de 116 años de presencia en los hogares mexicanos y que, junto con su socio embotellador, es fuente de más de 80 mil empleos directos. Además, tiene influencia en sectores como la fabricación, la agricultura y los servicios profesionales.
Su filosofía PepsiCo Positive coloca a las personas y la sustentabilidad en el centro de la creación de valor y crecimiento a largo plazo. La actividad en Xochimilco refleja esa conexión entre la participación de los colaboradores, el cuidado del entorno y el desarrollo comunitario.
La experiencia “Del Campo a la Mesa” plantea que detrás de cada alimento existe una historia que comienza en el campo. Para Fundación PepsiCo México, reconocer esa historia es también una forma de impulsar un México con más oportunidades, más justo y sostenible.
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Fuente: PepsiCo México
