El inicio del ciclo escolar puede convertirse en una auténtica montaña rusa emocional tanto para niños como para padres. ¿Cómo transformar el nerviosismo y la incertidumbre en entusiasmo y confianza? María Tenorio, cofundadora de Wizzer y experta en crianza, comparte una práctica estrategia de preparación emocional de diez días para que el regreso a clases no sea una pesadilla, sino una nueva aventura compartida.
El secreto: familiarizar antes del gran día
El principal detonante del estrés escolar, según Tenorio, no es el colegio en sí, sino la falta de familiaridad. Cuando lo nuevo se siente menos desconocido, los niños desarrollan un mayor sentido de control. Por eso, sugiere comenzar con una pregunta sencilla pero poderosa:
«Me pregunto cómo será volver al colegio…”
Aunque la intención no es obtener una respuesta concreta, esta frase activa la curiosidad del niño y lo prepara mentalmente para lo que vendrá.
Visualizar, imaginar y anticipar
Revisar fotos del salón de clases, de sus compañeros, o incluso visitar la nueva escuela, son acciones que permiten que lo “desconocido” se vuelva más accesible y menos intimidante. Si tu hijo asistirá a un colegio nuevo, caminar alrededor del edificio, observar su entorno y hasta tomarse una selfie en la entrada puede marcar una gran diferencia.
Además, hacer una lista de lo que seguirá igual y lo que cambiará ayuda a reducir la ansiedad. Saber cómo se llama su nueva maestra, imaginar cómo será el salón o practicar la rutina de entrada y salida de la escuela también contribuye a crear seguridad en lo previsible.
Involucrarlos en la preparación
Incluir a los niños en la preparación del regreso es clave:
- Armar juntos la mochila
- Etiquetar útiles escolares
- Preparar su uniforme
Estas pequeñas acciones generan expectativa positiva y empoderamiento. Si el niño experimenta un sentimiento de abandono, permitirle llevar consigo un peluche o juguete favorito puede hacer la diferencia. Como sugiere María,
“Dile que es un pedacito de casa que lo acompañará todo el día y lo recogerá al final.”
Conexión emocional a través de pequeños gestos
El día del regreso, un simple gesto puede marcar el tono del día. Coloca una nota especial, dibujo o pequeña sorpresa en su mochila para que la descubra durante el recreo. Esta acción mantiene el vínculo emocional y le recuerda que, aunque físicamente no estés, estás presente emocionalmente.
“Mantener la conexión emocional aunque no estés físicamente es clave para que los niños se sientan seguros”, enfatiza María Tenorio.
Aprender a enfrentar el cambio… con amor
Más allá de iniciar un nuevo ciclo escolar, estas prácticas enseñan a los niños a afrontar los cambios con seguridad, empatía y resiliencia. El regreso a clases no tiene que ser una batalla diaria, puede ser una oportunidad para crecer juntos, construir lazos más fuertes y desarrollar herramientas emocionales que les servirán toda la vida.
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Fuente: PR
