Las pulseras, photocards, stickers y llaveros que se intercambian en la fila de un concierto pueden ser recuerdos y una forma de conectar con otros fans. Pero cuando esos regalos incluyen fotografías, logotipos o marcas de artistas, surge una pregunta: ¿que sean gratuitos significa que su uso está autorizado?
En un comunicado, la firma legal Arochi & Lindner analiza los posibles riesgos de los freebies y comparte recomendaciones para crear diseños propios. Su punto central es que no cobrar por un artículo no resuelve por sí solo la cuestión de los derechos involucrados.
Los conciertos también mueven una economía de mercancía y recuerdos
El comunicado sitúa el tema en un contexto donde los conciertos generan actividad para muchos sectores. En la Ciudad de México, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo estimó una derrama de 1,861 millones de pesos por los conciertos de BTS programados para mayo de 2026. Para los ocho conciertos de Bad Bunny de diciembre de 2025, calculó alrededor de 3,228 millones de pesos. ccmexico.com.mx
El documento también atribuye a Deep Market Insights una estimación del mercado mundial de conciertos de 233 millones de dólares en 2025. Sin embargo, la página enlazada por el propio comunicado habla del mercado global de entretenimiento en vivo y lo cifra en 233.15 mil millones de dólares ese año; proyecta un crecimiento anual compuesto de 5.8% entre 2026 y 2034. La diferencia entre millones y miles de millones es sustancial, por lo que conviene tomar la cifra directamente de la fuente enlazada. deepmarketinsights.com
En ese entorno, los artículos hechos por fans circulan junto con otros recuerdos de los eventos. El comunicado señala que en la capital se realiza, en promedio, un concierto al día y plantea que la creatividad puede cruzarse con derechos de autor, marcas registradas y uso de imagen cuando los diseños incorporan materiales oficiales.
Que sea gratis no significa que todo esté permitido
La firma sostiene que repartir un artículo sin cobrar no equivale automáticamente a tener autorización para usar una fotografía, una ilustración o un logotipo. También señala que un beneficio indirecto —por ejemplo, atraer seguidores a una cuenta personal o promover un emprendimiento— puede cambiar el contexto en el que se distribuye un diseño.
El comunicado menciona que algunas empresas de la industria del K-pop han vigilado la mercancía no autorizada y coordinado operativos con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). También afirma que comercializar productos con derechos de terceros puede involucrar derechos de autor, propiedad industrial y derecho a la imagen.
El alcance depende de los materiales utilizados y de las circunstancias. Como referencia, la Ley Federal del Derecho de Autor establece reglas para el uso o publicación del retrato de una persona, mientras que la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial contempla infracciones en determinados actos realizados en actividades industriales o mercantiles. Por eso, las afirmaciones del comunicado no deben leerse como una conclusión automática para cada freebie o como asesoría jurídica para un caso específico. diputados.gob.mx
Tres recomendaciones para diseñar freebies
Arochi & Lindner propone estas pautas para que fans y organizadores puedan expresar su admiración sin depender de reproducciones de materiales oficiales:
- Inspirarse sin replicar. En lugar de imprimir el logotipo de una gira o una fotografía oficial, la firma recomienda crear ilustraciones originales basadas en letras de canciones, colores de una etapa musical o elementos asociados con un artista.
- Revisar el origen de las imágenes. Encontrar una imagen en Pinterest o Google no significa que sea de uso libre. El comunicado aconseja confirmar los derechos correspondientes o usar arte original.
- Prestar atención a las marcas. La firma recomienda evitar nombres de artistas o giras reproducidos con su tipografía exacta, ya que pueden estar protegidos como marcas registradas.
Antes de imprimir un lote, la pregunta que propone el comunicado es si el diseño expresa un homenaje mediante creatividad propia o si utiliza trabajo y propiedad de alguien más. Esa distinción ayuda a pensar el regalo desde su intención y desde los elementos concretos que incorpora.
Quién comparte el análisis
Arochi & Lindner se describe como una firma con más de 30 años de experiencia y oficinas en Ciudad de México y España. El comunicado señala que trabaja en propiedad intelectual, litigio estratégico y asesoría jurídica para industrias reguladas, y menciona reconocimientos de Chambers & Partners, Legal 500, IP Stars y World Trademark Review.
La firma plantea que proteger la propiedad intelectual no implica apagar la creatividad de los fandoms. Sus recomendaciones apuntan a que los regalos sigan siendo una forma de celebrar a los artistas, con diseños originales y atención a los derechos que podrían estar involucrados.
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Fuente: PR
